Rompiendo la maldición de blanco: De Zerbi y el despertar del Tottenham
La temporada pasada, el Tottenham se tambaleó al borde de la zona de descenso, aferrándose por los pelos a su permanencia en la Premier League. Fue en medio de esta asfixiante tensión e incertidumbre cuando Roberto De Zerbi asumió el mando, vistiendo la pesada Camisetas Stadium Tottenham Hotspur blanca de los «Spurs». En el mundo del fútbol, una camiseta nunca es mera tela; está impregnada de la historia del club y carga con el destino de quienes la llevan puesta. Al comienzo de esta nueva temporada, el Tottenham se encontraba anclado en el fondo de la tabla; una racha sin victorias devolvía a los aficionados a la pesadilla de la lucha por la permanencia. Sin embargo, últimamente, las Nuevas Camisetas Baratas blancas han empezado a brillar: dos victorias consecutivas en liga los han impulsado desde el último puesto hasta la duodécima posición. No solo han sumado puntos; han recuperado algo que se había perdido hace mucho tiempo.
El verdadero punto de inflexión llegó en Stamford Bridge, un escenario que durante mucho tiempo fue fuente de amargura para los «Spurs». Una nefasta racha de diez partidos sin ganar en casa del Chelsea quedó atrás gracias a una victoria contundente por 2-0. Más allá del marcador, lo que destacó fue la serenidad con la que el Tottenham controló el encuentro. El trío del mediocampo —Fernández, Tonali y Maddison— combinó pases, presión y ritmo para formar un bloque sólido; ya no jugaban como individualidades, sino que utilizaban su fútbol para redefinir la vanguardia de la equipación blanca. Una camiseta de fútbol, cuando se luce como debe ser, cobra vida gracias a un movimiento incesante y se mantiene erguida gracias a una convicción inquebrantable.
Dos victorias seguidas no son, ni mucho menos, la meta final, pero bien podrían ser el catalizador de un resurgir. De Zerbi no busca un destello de genialidad pasajero; su objetivo es transformar a un grupo de nuevas incorporaciones en un «Tottenham» unido. Solo cuando el mediocampo empieza a respirar, el vestuario se siente como un hogar y los jugadores están dispuestos a correr esos diez metros extra por sus compañeros, es cuando la camiseta blanca adquiere, realmente, su peso merecido. Una vez rota la maldición, el Tottenham sigue enfrentando desafíos —como la persistencia de problemas por lesiones y la necesidad de una mayor eficacia—, pero, al menos por una noche, demostró a todos que ha regresado el equipo capaz de imponer su juego en Stamford Bridge y de avanzar con fuerza hacia la parte alta de la tabla.
